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jueves, 9 de diciembre de 2010

Repensar la oferta archivística teniendo en cuenta la irracionalidad en la toma de decisiones

Si queremos conseguir el espacio que nos corresponde dentro de las organizaciones, los profesionales de la información (archiveros, bibliotecarios, documentalistas) debemos centrarnos más en las emociones que en la razón al ofrecer nuestros servicios y proponerles soluciones apetecibles, entendibles, con una aplicación lo más rápida posible y que estén ajustadas a sus necesidades reales.
Las decisiones muy raramente están guiadas por la razón

El pasado 24 de noviembre de 2010 la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de Málaga adjudicaba a una empresa de transportes un contrato para la “guarda y custodia de series documentales excedentes” de su archivo central .

La noticia fue recogida en el foro profesional Arxiforum, desde el que se manifestó la perplejidad ante el hecho de que esa Administración en vez de optar por un servicio profesional como el que ofrecen las empresas dedicadas a la externalización de archivos se decantase por una empresa de transportes. Y buscando las causas de esta “sorprendente” adjudicación se aludió tanto a la primacía de consideraciones económicas sobre la calidad del servicio, como al desconocimiento sobre la materia evidenciado en el uso de un término inexistente como es el de “series documentales excedentes” (y es que como bien se señalaba, en el supuesto de existir series documentales excedentes éstas se deben expurgar y no guardar.)

Este caso que pudiera parecer anecdótico no lo es tanto, y a buen seguro que todos conocemos ejemplos de organizaciones tanto públicas como privadas que de manera más o menos consciente desatienden su gestión documental, así como de aquellas que una vez decididas a mejorar su gestión recurren a unos servicios y profesionales que desde nuestra perspectiva de archiveros y documentalistas resultan desaconsejables.

Al conocer estos casos solemos echar mano de nuestro argumentario teórico (principios, normas, procedimientos archivísticos) para evidenciar que estas decisiones no sólo están erradas sino que atentan contra la lógica y la razón. Pero recurrir a la “la lógica y la razón” en la toma de decisiones no parece ser el camino más acertado para que los responsables de las organizaciones tanto públicas como privadas se decanten por nuestros servicios profesionales.

Y es que tal y como están poniendo de manifiesto las investigaciones desarrolladas en el campo de la “economía conductual” la mayoría de las veces la racionalidad no orienta nuestras decisiones sino que caemos víctimas de múltiples influencias que dotan a nuestras elecciones de un componente irracional.

Las personas al tomar una decisión no solemos conocer todas las alternativas posibles, ni somos capaces de prever las consecuencias futuras de cada elección, no buscamos toda la información relevante o simplemente no la tenemos en consideración. Pero al margen de estas lagunas informativas, se ha constatado que por regla general las personas y organizaciones no buscamos la mejor solución posible a nuestros problemas sino que nos conformamos con una solución que sea lo suficientemente buena para satisfacer nuestras necesidades, aunque está no sea la solución óptima.

Repensando nuestra oferta


Por lo tanto, a la luz de estas investigaciones, si queremos introducirnos en ámbitos que hasta la fecha no recurren a nuestros servicios, las acciones de marketing y las propuestas que realicemos no deben centrarse en la excelencia y en la perfección de los sistemas de gestión documental, sino que deben dirigirse más a las emociones que a la razón y basarse en soluciones apetecibles y fácilmente entendibles.

Así mismo debemos ofrecer productos y servicios escalables que tengan una aplicación lo más rápida posible. Y es que tal y como han constatado los sicólogos, a las personas nos resulta muy difícil retrasar la gratificación de placeres actuales buscando beneficios futuros, así entre saborear un pastel de chocolate y disponer de una mejor salud dentro de 30 años solemos decantarnos por lo primero. Eso nos puede ayudar a entender porque muchas organizaciones optan por aplicar “parches” a su gestión documental en vez de esperar a diseñar y poner en marcha complejos y completos sistemas de gestión documental.

Y por supuesto debemos ofrecer productos y servicios ajustados a las necesidades reales, y para ello resulta imprescindible escuchar a nuestros potenciales clientes y realizar el esfuerzo necesario para entender sus necesidades. La satisfacción de estas necesidades debería primar sobre cualquier otra consideración.

En definitiva, si aspiramos a hacernos cargo de servicios como los demandados por la Delegación Provincial de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de Málaga (guarda y custodia de unas series documentales considerados excedentes) nos resultará más útil elaborar ofertas ajustadas a las necesidades manifestadas que criticar lo inadecuado de la terminología utilizada, o poner en cuestión la tipología de las empresas que optan y en su caso consigan la adjudicación del servicio. Si además nuestra oferta es apetecible –tanto económica como técnicamente-, entendible y de rápida aplicación, probablemente nos hagamos con ella.

martes, 16 de febrero de 2010

Analista web, un nuevo perfil profesional

“En el mundo digital, desprendemos información: allí dónde pisamos dejamos una huella repleta de datos.” (Pere Rovira). Pues bien, el análisis de ese rastro que dejamos los usuarios al navegar por la red es el objetivo de una nueva actividad conocida como analítica web. Para acercarnos a esta nueva disciplina, la empresa de comunicación Evoca ha editado Analítica Web, una obra colectiva en la que se repasa sus aplicaciones en diferentes áreas de actividad.


Según la Asociación Española de Analítica Web, ésta se puede definir como la recopilación, medición, evaluación y explicación racional de los datos obtenidos de Internet, con el propósito de entender y optimizar el uso de la página web. Su aplicación sistemática está adquiriendo un peso creciente en organizaciones, media y empresas preocupadas por alcanzar el éxito en Internet, ya sea con su sitio web, un medio de comunicación social ó en la planificación de una campaña publicitaria.

Un nuevo perfil profesional, para una nueva actividad

Esta nueva actividad necesita de nuevos profesionales con unas capacidades y unos conocimientos específicos.

Así el profesional que se encargue del análisis web debe estar capacitado para extraer, explorar, asociar y analizar datos de la web. Por lo tanto en este nuevo rol serán precisas aquellas cualidades y experiencias que faciliten el razonamiento lógico a partir de grandes volúmenes de información como la minería de datos, la inteligencia de negocio y la inteligencia de clientes, sin olvidar la capacidad de síntesis y el olfato empresarial.

También será preciso el conocimiento de ciertas disciplinas esenciales como posicionamiento en la web, usabilidad, copyrighting y del funcionamiento básico de la web (protocolos, cookies, formularios, sesiones y estructura de contenidos).

Así mismo para interpretar los resultados y la elaboración de informes de conclusiones será necesario un conocimiento de cierta profundidad del contexto en el que se lleva a cabo la analítica web.

Por otra parte no se deben confundir las aptitudes analíticas con la habilidad en el manejo de la herramienta de analítica web, de hecho resulta relativamente sencillo operar este tipo de productos y su dominio no es garantía alguna de las capacidades del analista. El analista web estará familiarizado con diversas herramientas destinadas a la segmentación multidimensional de datos web, pero sus labores de investigación y exploración requerirán a menudo recurrir a productos complementarios que oscilarán entre la clásica hoja de cálculo y el entorno de minería de datos o analítica predictiva.

Así mismo hay que tener muy claro que el analista web no es un programador informático, ya que no se trata de alguien necesariamente capaz de implementar el código de seguimiento de una herramienta o de desarrollar funciones JavaScript para la recopilación de datos adicionales web. De hecho, los expertos consideran que este tipo de aptitudes pueden resultar incompatibles con el desempeño de sus tareas primordiales.

¿Qué hace un analista web?

El analista web se puede identificar como un director de flujos informacionales, situado en un punto medio entre los equipos gestores (receptores de informes finales y con capacidad de reacción ante sus resultados) y los datos generados periódicamente por las herramientas de analítica web.

Al analista web le compete la puesta en marcha de una metodología sólida para la definición de cuadros de mando capaces de facilitar una sucinta vista de pájaro a quien no contará con más de unos segundos cada día, semana o mes, para tomar una decisión sustentada sobre dichos datos. Para ello debe configurar las herramientas de análisis necesarias y debe llevar a cabo la definición y alimentación periódica de indicadores más relevantes para los equipos gestores.

Los pasos que debe seguir para realizar una correcta analítica web son los siguientes:

1.- Establecer unos objetivos claros

La primera tarea del analista, es ayudar a la empresa a tener claro su objetivo en Internet, y conseguir que la visión sea compartida por todos los integrantes de la compañía. Sin objetivos claros y compartidos no podremos medir nuestro progreso.

2.- Contextualizar el proyecto

El segundo paso es analizar el contexto de la empresa y el mercado en el que opera: la plataforma tecnológica y humana, los clientes y proveedores... La analítica web debe ayudar a trasladar a un contexto particular unos objetivos claros y compartidos.

3.- Elección de herramienta de análisis

Con las herramientas de analítica web podemos obtener información sobre el número de visitas, páginas vistas, desde dónde vinieron, buscadores y palabras clave utilizadas, contenido visitado, duración de la visita, número de veces que se alcanzan los objetivos, cómo está funcionando una campaña, geolocalización de los visitantes, si es su primera visita, etc…

También nos permiten conocer el comportamiento de nuestros usuarios, desde antes de llegar a nuestro sitio web hasta que se van de la web. Por tanto, tendremos datos objetivos que nos servirán para optimizar el diseño y el contenido de nuestro sitio, de forma que su rendimiento sea máximo.

Asimismo podemos utilizar herramientas que permiten comparar nuestro sitio web con el resto de sitios en Internet. Y en el mercado también existen herramientas que nos pueden ayudar a optimizar nuestra presencia en los buscadores.

La elección de la herramienta que mejor puede responder a las necesidades de una organización debe apoyarse en 4 pilares básicos: la capacidad de recopilación de datos, la segmentación de las variables, la integración de los datos (de fuentes externas o extracción de la herramienta) y la gestión de los mismos (en servidores propios o ajenos). De los pesos que se den a cada pilar dependerá la elección de una u otra herramienta.

Lo ideal es combinar la información que nos proporcionan distintas herramientas.

4.- El análisis de los datos y la elaboración de informes

Definido los objetivos a conseguir, los datos necesarios a recopilar, los medios y herramientas a utilizar, se procederá a la recopilación sistemática, análisis y síntesis de la información para su presentación a los gestores encargados de la toma de decisiones.

martes, 2 de febrero de 2010

Nuevos perfiles profesionales: gestor de comunidades

Cada día aumenta el abanico de nuevos perfiles profesionales ligados a la gestión de la información en esa inmensa infraestructura de comunicación que es Internet, y uno de estos nuevos perfiles que va cobrando peso específico en el ámbito empresarial es el de gestor de comunidades o “Community Manager”, entendiendo por tal al responsable de sostener, acrecentar y, en cierta forma, defender las relaciones de la empresa con sus clientes en el ámbito digital, gracias al conocimiento de las necesidades y los planteamientos estratégicos de la organización y los intereses de los clientes. Una persona que conoce los objetivos y actúa en consecuencia para conseguirlos.

Las principales funciones que realizan esto nuevos profesionales son:

1. Escuchar. Monitorizar constantemente la red en busca de conversaciones sobre la empresa, competidores o mercado.

2. Circular esta información internamente. A raíz de esta escucha, debe ser capaz de extraer lo relevante de la misma, crear un discurso entendible y hacérselo llegar a las personas correspondientes dentro de la organización.

3. Explicar la posición de la empresa a la comunidad. Transforma la “jerga interna” de la compañía en un lenguaje inteligible. Responde y conversa activamente en todos los medios sociales en los que la empresa tenga presencia activa o en los que se produzcan menciones relevantes. Escribe artículos en el blog de la empresa o en otros medios sociales, usando todas las posibilidades multimedia a su alcance. Y selecciona y comparte además contenidos de interés para la comunidad.

Además se ocupará de identificar y reclutar a líderes y personas de alto potencial tanto interna como externamente, y de encontrar vías de colaboración entre la comunidad y la empresa.

Como en todo arranque, existe cierto desconcierto sobre lo que significa este nuevo perfil, sobre sus responsabilidades, los requisitos necesarios para su desempeño, o su remuneración.

Para dar respuesta a estas dudas la Asociación Española de Responsables de Comunidad Online (AERCO) junto a Territorio Creativo han elaborado el libro blanco “La función del Community Manager: Cómo las empresas están organizándose para crear y hacer crecer sus comunidades” en el que tras analizar la importancia del “Social Media Marketing”, se expone la función del Community Manager, sus responsabilidades, las habilidades del perfil, los servicios que facilitan su trabajo, y la deontología profesional para Community Managers. Finalmente se recogen una serie de ejemplos de personas que desempeñan esta nueva profesión.

lunes, 30 de noviembre de 2009

¿Qué hace un archivero?

Actualmente existe un gran desconocimiento social de lo que son los archivos y de lo que hacen los profesionales que asumen su responsabilidad, es decir los archiveros. En líneas generales los archivos se vinculan exclusivamente con la Administración Pública, siendo muy pocas las personas conscientes de que en el ámbito empresarial también existen archivos que deben ser correctamente atendidos; y por lo que respecta al perfil del profesional del archivero se le suele concebir como un erudito destinado a custodiar y difundir los documentos y fondos por su valor cultural e histórico, dejando en un lugar muy secundario, cuando no inexistente, todo lo relativo a la gestión de la documentación durante su tramitación y mientras posee valor para sus productores.

Ante esta situación, y para poder mostrar a la sociedad en general cuál es el trabajo que realizan los archiveros, la Coordinadora de Asociaciones Profesionales de Archiveros de España ha publicado el “Informe sobre un catálogo de funciones y tareas del personal archivero” con la pretensión de convertirse en una guía de referencia de las funciones que corresponden propiamente a los archiveros y una propuesta de cómo estas tareas deben distribuirse entre ellos, según sean personal directivo, técnicos, o personal auxiliar. De momento no se trata de un documento cerrado, sino de una propuesta abierta a la consideración y a las aportaciones de los propios archiveros.

I.- Funciones del archivero:

La función principal del archivero, como profesional, es garantizar la conservación de los documentos de archivo, asegurar y fomentar su uso y el de la información que contienen, con finalidades jurídicas, administrativas, informativas, culturales y científicas. Por lo tanto los archiveros contribuyen tanto a mejorar el funcionamiento de las organizaciones en las que prestan servicios, como a salvaguardar los derechos de las personas, a preservar la memoria colectiva, la investigación científica y la conservación y difusión del patrimonio cultural, y, en el caso específico de los archivos públicos, a garantizar la transparencia de los poderes públicos.

El papel de los archiveros dentro de las organizaciones posee un carácter central, puesto que a su función de custodios del patrimonio documental unen la de ser gestores de la documentación administrativa y garantes cualificados de la transparencia de la actividad de los poderes públicos. Y a todo ello debe añadirse el creciente interés que nuestra sociedad está manifestando por la apertura y la buena conservación de los archivos con las finalidades más variadas (acreditación de derechos, restitución de la dignidad…). La suma de todo ello es lo que viene denominándose por algunos autores como la función integral de los archivos.

Si bien es cierto que las funciones que el archivero puede desempeñar son uniformes en cualquier organización, también lo es que el tipo de organización determina el desarrollo en la práctica de determinadas de estas funciones y de las tareas derivadas de las mismas. Las funciones posibles del personal archivero pueden agruparse en cinco grandes apartados:

1.- Gestión organizativa del centro o servicio
Su objetivo es diseñar, administrar, implementar y auditar un sistema que permita una organización de los procesos de trabajo y de relaciones laborales que favorezca la tarea de abordar la obtención de un sistema de gestión documental y archivo de la forma más adecuada posible.

Primarán por tanto aquí el conocimiento en planificación estratégica, la gestión de proyectos (metodologías para el análisis de procesos y propuesta de soluciones más adecuadas…), normativa y buenas prácticas administrativas, la gestión presupuestaria, estrategias de comunicación, técnicas para favorecer el liderazgo, gestión de recursos humanos.

2.- Gestión documental
Su objetivo es diseñar, administrar, implementar y auditar un sistema que optimice los procesos de creación, recepción, modificación, manejo y circulación de los documentos propios de una organización, y de su información, hasta su llegada al archivo central de la misma.

Primarán por tanto aquí, además de la mayoría de los conocimientos genéricos del apartado anterior, la auditoría de procesos administrativos, el diseño de documentos y procesos, buenas prácticas en lenguaje administrativo, la normativa, estándares y técnicas archivísticas y de gestión documental (ISO 15489, 15836; 18492; 19005; 23081, 26122…), los conocimientos en hardware y software, procesos de reprografía, estrategias de migración, evaluación de rendimientos, normativa o estándares de calidad, etc.

3.- Gestión de riesgos
Incluye todos los conocimientos y tareas necesarios para mitigar y gestionar adecuadamente los potenciales daños o pérdidas tanto de documentos, como de información. Por tanto este apartado incluye no sólo el análisis de los riesgos potenciales que pueden afectar a los edificios de archivo y a sus documentos, sino también la elaboración de una política adecuada para prevenir cada uno de ellos, en la medida de lo posible, y otra de respuesta ante la aparición de los mismos, especialmente desastres de todo tipo, que permitan asegurar la continuidad y recuperación de la organización y la ejecución de sus competencias o de su campo de negocio.

Los conocimientos necesarios para una adecuada política en este apartado serán los relativos a normativa o recomendaciones para la construcción de edificios de archivos y de edificios con acceso del público, normativa antiincendios, factores medioambientales de deterioro, estrategias de conversión y migración, normativa y estándares de seguridad tecnológica (serie 2700 de las normas ISO), características del hardware y software, gestión de espacios, conocimiento de las reacciones de los diferentes soportes…

4.- Organización documental o archivística
Incluye todos los conocimientos y tareas necesarios para el tratamiento documental desde el diseño de su entrada en el sistema de archivo de la organización, hasta la clasificación y descripción de los documentos, que permita su adecuada recuperación y difusión. Esta función es distintiva de nuestros profesionales y es la clave para un adecuado servicio a la institución, entidad o empresa para la que prestamos servicio.

Los conocimientos esenciales aquí serán principios de la Archivística, la Historia, el Derecho Administrativo, la capacidad de análisis y relacional, normas y estándares archivísticos [EAD, ISAD(G), ISAAR (CPF)…], etc.

5.- Comunicación y función social
La difusión y el uso de los documentos es la finalidad última de todo el sistema y a su vez el éxito de esta función es la que genera una mayor corriente de apoyo al servicio de archivo y gestión documental dentro de la institución u organización. Se incluyen en este apartado todas las cuestiones relativas a la consultabilidad y uso tanto de los documentos y de la información en ellos contenida, como de los instrumentos de descripción y control de los mismos generados en la organización documental o archivística. También se incluyen todas las actividades destinadas a dar a conocer el servicio de archivo y su papel a la institución o a la sociedad.

Los conocimientos más importantes para esta función son normativa sobre acceso a la documentación e información y protección de datos y de la intimidad, códigos éticos, cultura de la organización para la que se trabaja (fijación de niveles de acceso…), relaciones públicas y marketing, programación de actividades, montaje de exposiciones, edición de publicaciones, procedimientos de contratación de actividades, formación en atención al público, etc.

II.- Distribución de tareas entre los diferentes niveles profesionales de los archiveros

En un archivo existirá una gradación de personal archivero, cuyo número o existencia vendrá dada por los fondos y funciones del servicio o centro de archivo y por los recursos de la propia organización. En su máxima expresión, los niveles existentes serán los siguientes:

El director o jefe del archivo
Tendrá como misión planificar, dirigir, impulsar, coordinar y controlar el servicio de archivo y el sistema de gestión de los documentos de la institución, organismo, empresa… de la que depende, partiendo de los recursos humanos y materiales necesarios, para que este cumpla su finalidad básica: conservar organizadamente el fondo documental depositado en el mismo a la vez que asegurar y potenciar su consultabilidad por todos aquellos que estén autorizados a la misma según la normativa vigente.

Archivero / Gestor de documentos
Su misión será colaborar de forma activa en todas aquellas tareas de carácter técnico que el director le haya encomendado relativas a la implantación y supervisión del sistema de gestión documental y archivo. Esta colaboración debe entenderse, también, como una aportación de iniciativas y mejoras tanto técnicas, como organizativas, que propondrá a la dirección del centro con objeto de mejorar la eficacia y eficiencia de los recursos y servicios que presta el archivo a la organización y/o a la sociedad.

Técnico Medio de Archivo
Se encarga de colaborar y participar en la implantación y desarrollo del sistema de gestión documental. Esta participación se realiza normalmente, según indicación de la dirección del centro, bajo la coordinación y supervisión de los archiveros o técnicos superiores. Su campo básico de actuación se centra tanto en la aplicación de la clasificación documental y en la descripción de las unidades documentales, como en la difusión de la información y en el servicio de atención al usuario.

Auxiliar de Archivo
Su misión será servir de apoyo en las tareas archivísticas más básicas y mecánicas, aplicando las directrices del personal técnico y bajo su supervisión.

jueves, 7 de mayo de 2009

Diez consejos para profesionales de la información

En el “Encuentro de académicos, estudiantes y profesionales de la información en la Universidad de León” celebrado los días 17 y 18 de octubre de 2008, José Antonio Merlo Vega presentó un decálogo de sugerencias sobre las cualidades que debe poseer un buen profesional de la información. Un decálogo que se recogió en la revista El profesional de la información, v.18, n. 1, enero-febrero 2009, y que he creido interesante reproducir.

Para Merlo los profesionales de la información deben:

1. Estar formados
. La formación continua, el aprendizaje a lo largo de la vida, es una característica de la sociedad actual. El profesional de la información nunca termina su formación, debe actualizar su educación especializada constantemente.

2. Estar informados. Es esencial leer revistas, boletines o blogs profesionales, así como participar en foros y estar suscritos a listas de distribución específicas.

3. Estar presentes. Trabajamos para organizaciones, por lo que debemos ser parte de las mismas, integrándonos en sus órganos de decisión, comisiones o cualquier otro grupo en el que se puedan tomar decisiones o asesorar sobre políticas de información. Debemos llevar nuestra opinión allí donde se decida sobre nuestro trabajo.

4. Ser competentes. Hacer el trabajo de forma correcta nos garantiza el respeto a nuestra actividad y el reconocimiento a los profesionales de la información.

5. Ser activos. Las necesidades de información son constantes, pero la sociedad es cambiante, la tecnología evoluciona y las posibilidades de atención mejoran. El profesional de la información debe ser proactivo, adecuando los servicios a sus usuarios e inventando, creando o redefiniendo sistemas de información para nuestros ciudadanos y organizaciones.

6. Ser cooperantes. Nuestros usuarios tienen necesidades muy similares, por lo que estar en constante contacto con centros parecidos, intercambiar prácticas e integrarse en redes redundará en la calidad de nuestra actividad.

7. Saber adaptarse. El cambio en nuestra profesión es constante y necesario. Debido sobre todo a las innovaciones tecnológicas, el profesional de la información debe aprender a reconvertir su trabajo, ya que las organizaciones se reestructuran y los medios evolucionan.
Es habitual que haya que replantearse el sentido de nuestra actividad, por lo que hay que estar preparados para el cambio.

8. Saber aliarse. Los profesionales de la información trabajan para colectivos muy diversos a los que se debe apoyar y de los que se puede aprender. Será útil y enriquecedor disponer de sistemas de colaboración con personas u organizaciones de ámbitos diferentes a la documentación.

9. Saber difundirse. El reconocimiento no es posible sin un conocimiento previo. Estar presentes en los canales de información de nuestra entidad, así como en los medios informativos –profesionales o no- serán vías para dar a conocer nuestra actividad. Publicar una nota de prensa, aparecer en los medios locales, presentar una comunicación en un congreso o informar
desde la web contribuirán a que se conozca nuestra labor.

10. Sentirse importantes. Una entidad está perdida sin un correcto sistema de gestión del conocimiento. Una sociedad está vacía sin un adecuado sistema de información pública. Los profesionales de la información deberían sentirse orgullosos de ejercer una profesión necesaria para el funcionamiento de las organizaciones, para la promoción de la cultura y para el desarrollo social y personal de los ciudadanos.